Cachorros con miedos

Por: Mar Herrero – Veterinaria y educadora canina de DRACAN

Articulo publicado en “Border Collie Magazine” 

Este artículo trata sobre cuando nuestros cachorros nos piden ayuda, no se la damos y las consecuencias de ello. 

Escuché de una persona la siguiente frase “Mi cachorro de dos meses es agresivo con otros perros”.

Un cachorro antes de enseñar los dientes a otro perro que lo esté agobiando, seguramente nos habrá pedido ayuda y habrá hecho lo posible antes de llegar a eso. Muchos cachorros que llegan a sus nuevos hogares suelen ser miedosos, quizás por falta de socialización en su lugar de crianza, quizás porque ya sus padres son perros de carácter inestable o quizás por alguna mala experiencia, son bastantes los factores que influyen en ello.

Es normal, y debería verse como natural, que un cachorro sea cauto en sus acercamientos a otros perros. Que un cachorro huya cuando vea otro perro que se haya presentado bien (es decir, haciendo un acercamiento lento y nada invasivo hacia el cachorro) o que por el contrario sea un cachorro, que al ver otro perro, vaya corriendo hacia él le ponga las patas encima y quiera empezar a jugar sin las presentaciones previas no son conductas que deberían darse en un cachorro. El caso que nos atañe en este artículo es el primero, el cachorro que huye por miedo.

Sobre cómo reaccionar con un cachorro con miedos ha habido varias modas últimamente. Una era meter al cachorro de golpe en todo tipo de situaciones nuevas, en un corto espacio de tiempo por si “ se acaba el período de socialización”, situación que según mi opinión para un cachorro que se le acaba de separar del entorno que él ha conocido desde que nació, de su madre y de sus hermanos es demasiado brusca y estresante. Por otro lado se comenta que es bueno y necesario llevar al cachorro a socializar con muchos perros diferentes, eso está bien, pero falta añadir la coletilla de “equilibrados”.

Es importante que el cachorro conozca perros que respeten sus señales de calma, su período de descanso y que mientras jueguen le enseñen las normas básicas de la convivencia canina.

Un perro que se abalanza bruscamente a jugar con tu cachorro poniéndole las patas encima, nada más conocerle, no es un perro equilibrado.

Tienes que ver cómo reacciona tu cachorro: si se retira cuando ve que el otro perro se acerca corriendo hacia él, si gira la cabeza, si se lame el hocico, si se esconde entre tus piernas. Con todo eso le está diciendo al otro perro que no se encuentra cómodo en esa situación.

Cuando todas esas señales para calmar al otro perro no sirven y no ha recibido ayuda por nuestra parte, suele escoger entre dos opciones:

• Huir del perro que le provoca ese miedo.

• Enseñar los dientes y lanzar un bocado al aire de advertencia. 

El cachorro que huye puede meterse entre las piernas de su dueño para pedir respaldo y que le proteja o bien huir para un lugar más conocido para él, como puede ser su casa sin pensar, está claro, en que de camino a casa quizás hay más peligros como un coche que puede atropellarlo.

Desde mi punto de vista no debemos evitar que eso suceda. Tenemos que saber leer muy bien cuándo el cachorro nos está pidiendo ayuda y tenemos que tener bien despierto nuestro sentido común para saber cuándo debemos ofrecérsela y cuando no. Debemos tener presente que a nuestro cachorro no le podremos proteger de todo, algún susto se va a llevar pero es cosa nuestra darle importancia o dentro de lo posible hacer que el cachorro se sienta que en realidad no ha sido nada.

Un perro adulto equilibrado nos facilitará mucho la labor de educar un cachorro ya que muy probablemente el cachorro copiará las conductas del perro adulto. Si ese perro va a saludar a los otros perros de manera pausada, el cachorro también lo hará, si el perro adulto ladra a otros perros el cachorro es casi seguro que aprenderá también esa conducta. En este último caso deberíamos pasearlos por separado y trabajar nosotros solos la socialización del cachorro haciendo buenas asociaciones con cada perro que vea.

Desde mi experiencia ayudando a crecer perros desde cachorro os puedo asegurar que el perro al que dejamos que “se las apañe sólo” no es el perro más seguro de si mismo, sino todo lo contrario. Tenemos que buscar el equilibrio, ni sobreprotegerlo de cosas que pueden ser normales ni dejarlo que sea él solo que supere todos sus miedos y se enfrente a todos los perros que le vengan con malos modales. Siempre tenemos que dejar que el cachorro investigue, incluso que se equivoque para que él solo aprenda a tomar el camino correcto. Debemos dejarle marchar lejos pero siempre estar atentos a su entorno por si pudiese necesitar nuestra intervención.

Es cuestión de cada uno mismo, saber en qué situaciones debemos interferir en el normal desarrollo de experiencias del cachorro. No interferiremos si el cachorro se encuentra con un perro equilibrado y el cachorro es inseguro al saludarlo, le animaremos a que se relaje hablándole en un tono cariñoso y suave e incluso acercándonos nosotros a acariciar al otro perro. Interferiremos si vemos que un perro va directo corriendo hacia el cachorro y quiere jugar bruscamente aunque nuestro perro no esté cómodo.

Nuestro cachorro tiene que ser independiente, pero también tiene que aprender que si nos necesita estaremos ahí para ayudarle. En eso nos puede facilitar mucho la tarea un perro adulto.

Nosotros solemos trabajar mucho la socialización en manada de nuestros cachorros y es algo que les va de maravilla, tienen una media de cuatro “guardaespaldas” atentos a cualquier cosa que pueda acercarse. He visto como en un paseo un perro desconocido ir directo hacia uno de nuestros cachorros sin presentarse correctamente y aparecer uno de nuestros perros adultos de la nada e interponerse entre el perro extraño y el cachorro, sin gruñir, sin malos gestos, simplemente bloqueando el avance con el cuerpo. Eso permite que si el otro perro no está muy alterado entienda qué le ha explicado el perro adulto y se presente al cachorro de una forma más tranquila.

Un cachorro que dejamos que se apañe por él solo, al ser adulto puede derivar en un perro que muerda por inseguridad cuando se le acercan otros perros. Es muy importante encontrar un grupo de socialización adecuado para su desarrollo. Por otra parte un cachorro al que le muerden y haya tenido una mala experiencia puede que de adulto tenga problemas de agresividad derivado de ello.

En resumen podríamos decir que tenemos que dejar que nuestro cachorro experimente, que elija él entre varias opciones aunque pueda equivocarse de primeras, que se aleje de nosotros y conozca sitios y ruidos nuevos sin agobiarlo siempre bajo nuestra supervisión. Cuanto menos intervengamos y nos preocupemos de sus vivencias de desarrollo y maduración va a ser un perro más equilibrado. Pero tenemos que tener en cuenta que habrá situaciones en las que tendremos que intervenir para que el cachorro no se sienta agobiado y que sepa que si lo requiere puede contar con nuestro apoyo.

El mayor maestro, si tenemos la oportunidad de ello, va a ser otro perro equilibrado que le puede enseñar cómo relacionarse con otros perros, personas o incluso otros animales y también cómo comportarse en ambientes nuevos, cómo reaccionar ante cosas que le produzcan miedo, etc. Si no disponemos de un grupo de socialización cercano adecuado o de otro perro equilibrado, todo el trabajo recaerá sobre nosotros y debemos ser un buen referente de calma y serenidad ante situaciones nuevas como puede ser el encuentro con otro perro.

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